Libro # 4 Serie Pequeñas Crónicas y Relatos Intranscendentes MUNDO REBULIO Raimundo Ibáñez fue un hombre de talla diminuta, cuerpo enjuto, rostro fileño y macilento, ademanes breves y precisos y ojos astutos que parecían no tener reposo. Caminaba con lentitud, no pensando dónde poner el pie, sino con el claro propósito de no adelantar más de lo indispensable para evitar un ataque de sorpresa. Parco en el hablar, su conjunto estaba hecho para la concisión, para la precisión, para la brevedad. Sin embargo, desde los tiernos años de la infancia y la juventud, Raimundo Ibáñez gozó del privilegio de ser el blanco de las miradas femeninas. Sin distinciones, desde la quinceañera que le brindaba las satisfacciones de sus nacientes capullos, pasando por la veinte añera que le daba su rosa, hasta las flores marchitas y anhelantes del riego vivificante del amor de las que ya habían pasado sus mejores épocas. Para ese entonces las familias más pobres de la región poseían una parcela de ...